«La Voz de San Justo», domingo 6 de abril de 2025 – Domingo 5º de Cuaresma: Jn 8, 1-11

“Jesús quedó solo con la mujer, que permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Alguien te ha condenado?». Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».” (Jn 8, 9b-11).
Si pudiera entrar en diálogo con esta mujer del evangelio, me gustaría preguntarle qué le ha quedado en su corazón de aquel encuentro con Jesús, qué palabras recuerda; en fin, qué huellas ha dejado en su alma…
Yo mismo repaso mi vida, mis encuentros con Jesús y las palabras de perdón que tantas veces he recibido.
Como cura, tantas veces, celebrando el sacramento de la reconciliación o sencillamente abriéndome al dolor de tantas vidas heridas, el perdón de Dios ha pasado por mi persona, por mis labios y mis manos.
Las palabras de la absolución son preciosas y tienen una eficacia incomparable. Al concluir el sacramento me gusta decir sencillamente: “El Señor te ha perdonado, vete en paz”.
Esas palabras simples son un eco de aquel diálogo del Señor con la adúltera: “Yo tampoco te condeno. Vete, no peques más en adelante”.
En la escena narrada por el evangelio de este domingo hay también otras palabras de Jesús portadoras de perdón: “El que no tenga pecado, que arroje la primera piedra” (Jn 8, 7).
Son palabras de perdón porque hacen verdad en quienes han cometido un pecado más grave que el adulterio: duros de corazón, pretenden juzgar en nombre de Dios, al que no conocen porque no saben de su compasión.
Necesitamos unas y otras, porque somos tan débiles como la mujer adúltera y tan pecadores como aquellos hombres que querían lapidarla.
A las puertas de la Semana Santa, es bueno meditarlo.
Buen domingo.




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