«La Voz de San Justo», domingo 31 de diciembre de 2023

“Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: «Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado». Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de que decían los pastores. Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.” (Lc 2, 16-19).
Estamos por comenzar un nuevo año. María, la santa Madre de Dios, nos ayuda a caminar este 2024 desde la fe: “María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón”.
Es la actitud de una mujer lúcida que sabe sopesar lo que vive. Como hija de Israel ha aprendido que el tiempo no es mero “perdurar y transcurrir”. El tiempo está lleno de Dios, que se hace presente en nuestra historia, involucrándose con nosotros e interactuando con nuestra libertad siempre frágil para que alcancemos nuestra plena madurez como personas.
María tiene además otro punto de observación personalísimo: cuando se cumplió el tiempo establecido, el Hijo de Dios se hizo hombre en ella, tomando de su carne y sangre para redimir a nuestra humanidad. En su cuerpo de mujer ha experimentado como nadie la obra de Dios.
Al iniciar este 2024, también nosotros aprendamos a calibrar esa Presencia de Cristo en el tiempo que nos ha sido dado. Cristo está en cada minuto de tu vida, también en tus horas más amargas. La aventura de la fe es descubrir esa Presencia y confiarse a ella.
“Santa María, madre de Dios: muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre, presente en el tiempo tan complejo como fascinante que se abre a nuestros pasos. Amén”