«La Voz de San Justo», domingo 10 de marzo de 2024

“En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas. En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios.” (Jn 3, 19-21).
Este domingo escuchamos la conclusión del diálogo de Jesús y Nicodemo (cf. Jn 3, 1-21), aquel fariseo que fue a verlo de noche. También nosotros, como Nicodemo buscamos la luz en medio de las sombras. Su aventura espiritual inspira esta plegaria que comparto:
Como Nicodemo, Señor Jesús, también yo me acerco a Vos en medio de la noche. Esa noche, cuyas sombras envuelven mi vida y mi corazón, mi mente confundida y mi voluntad rebelde.
Como Nicodemo, también yo, Señor, entreveo que, en Vos, Verbo e Hijo amado del Padre, está obrando el poder luminoso de la Verdad que nos rescata de la oscuridad.
Por eso, Señor, me acerco a Vos desarmado de mis mecanismos de defensa, despojado de mis máscaras y estrategias de ocultamiento.
Dame la humilde apertura de Nicodemo; porque yo también necesito escuchar que Dios nos ha amado tanto que te ha entregado a Vos, su Hijo único, para que tengamos vida verdadera.
También yo necesito saber que es posible renacer de lo alto de tu cruz, del agua y del Espíritu, para ser una nueva criatura.
Así me voy acercando, Señor, a tu Pascua ya visible en el horizonte del tiempo. Entonces, en tu cruz y en la tumba vacía, contemplaré la Verdad luminosa que nos hace libres.
Amén.