«La Voz de San Justo», domingo 29 de octubre de 2023

“Jesús le respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas».” (Mt 22, 37-40).
A la pregunta por el mandamiento más importante de la ley, Jesús responde señalando el amor a Dios y al prójimo. Ambos mandamientos son bien conocidos para quien acude asiduamente a las Escrituras. La originalidad de Jesús está en ubicarlos en el mismo nivel y en poner ahí el fundamento del obrar humano. El amor al prójimo concretiza el amor a Dios. Jesús da un paso más: exige amar hasta a los enemigos.
Amar es querer el bien del otro. Es mucho más que emoción o mariposas en el estómago. Es procurar lo que es bueno para la persona amada con firme determinación. Supone ver claro y elegir hacer el bien a los demás. Así ama Dios. Así nos invita a amar a nosotros. “Amar hasta que duela”, solía decir la Madre Teresa. Nos saca de nosotros mismos y nos centra en el otro. Ese es el amor que transforma.
En estos tiempos electorales, tal vez nos convenga recordar otra enseñanza clásica: la política es la forma más alta del amor. El político busca el poder para procurar que todos alcancemos nuestro pleno desarrollo. La política está orientada al bien común y, por lo mismo, a la verdad y a la justicia. El político ha de ser hábil, pero también virtuoso: debe saber y gustar lo que es bueno, honesto y justo para poder procurarlo para todos.
“Señor Jesús: enséñanos a amar como Vos amás. Amén.”