Parábolas para pensar

«La Voz de San Justo», domingo 8 de octubre de 2023

“Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos. Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.” (Mt 21, 45-46).

Para hablarnos de lo importante, Jesús habla en parábolas. Durante varios domingos hemos leído el capítulo trece de Mateo: arrancando con la parábola del sembrador, sus relatos nos abrían al misterio de Dios obrando en el mundo. Y esas parábolas traían esperanza al corazón.

En estos últimos domingos, sus relatos adquieren otro tono: nos siguen hablando de su Padre, pero también de esa realidad terrible que es el rechazo de Dios y su modo de obrar en la vida.

La de este domingo es clara: los viñadores quieren apropiarse de una viña que nos les pertenece y, por eso, terminan matando al hijo del propietario. Es una profecía: ese será el destino de Jesús.

La parábola está dirigida a las autoridades religiosas del pueblo. Y captan el mensaje: toman la decisión de eliminar a Jesús.

Ese será siempre el riesgo de quien accede a cualquier posición de poder, especialmente de tipo espiritual: apropiarse de lo que se le ha confiado como administrador. Suele ser un pecado de quienes somos pastores del pueblo de Dios.

Cuando la autoridad no se vive como servicio desinteresado, terminamos por usar la propia posición de poder para provecho propio. Es el reino de la arbitrariedad y de la impunidad. Y ese riesgo -como constatamos cada tanto- no es solo de los pastores.

Siempre la autoridad debe encontrar límites, tanto externos (leyes, controles, rendición de cuentas); como, sobre todo, interiores (la propia conciencia y el temor de Dios).

“Señor Jesús: que no nos dejemos contagiar por la corrupción del poder buscado por sí mismo. Amén.”

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