«La Voz de San Justo», domingo 16 de julio de 2023








Este domingo, la parroquia de La Para celebra los noventa años de su creación. Es también su fiesta patronal en honor a la Virgen del Carmen.
Evocando el evangelio de hoy, podríamos decir que, en ese extenso territorio, la siembra del Evangelio sigue cosechando frutos. Y la paciente labranza sigue adelante. Y no solo el cura. No podría, por más misionero que sea. Cada una de sus catorce comunidades es protagonista. Lo son sus catequistas, los ministros de la comunión, los agentes de Caritas; los que rezan, sirven y misionan.
Cada comunidad tiene su patrono, pero la parroquia lleva el nombre de la Virgen del Carmen. Esta advocación surgió en el monte Carmelo. Hacia ese lugar bíblico se encaminaron algunos hombres para recrear la experiencia del profeta Elías: vivir de la Palabra de Dios. Los inspiraba la figura de María, que escucha la Palabra en su corazón. Así nació la orden carmelitana.
La costumbre piadosa de recibir el escapulario de la Virgen del Carmen refleja algo de esta experiencia: al recibirlo se entra a formar parte de la familia carmelita, que hace de la escucha y práctica del Evangelio su norma de vida.
La Palabra -nos dice Jesús este domingo- es una semilla que busca tierra para dar fruto. Es la libertad de Dios que se abre paso en la vida y busca que la libertad humana le responda, contando también con que esta la rechace. María enseña a ser tierra buena para la mejor semilla.

“Nadie como vos, Madre, ha sido tierra fértil para la Palabra de Dios. La recibiste en tu corazón y se encarnó en tu vientre. De vos tomó carne y sangre para nacer como Palabra encarnada en nuestra historia. Enseñanos a ser como vos, María: a escuchar, comprender y vivir el Evangelio. Amén.”