Su rostro ilumina tu vida

Domingo 1º de marzo, 2º de Cuaresma: Mateo 17, 1-9

“Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado. Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz… y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo».” (Mt 17, 1-2.5).

El pasado domingo te proponía que rezaras adorando al Padre. Hoy te invito a pasar por el corazón las veces en que Jesús te llevó con él al monte. Esos momentos cuando te mostró la belleza de su Verdad y llenó de luz tu vida.

La Cuaresma es ir al desierto con Jesús para que vuelva a centrar nuestro corazón disperso en Dios. Pero también es recordar que nunca ha permitido que la oscuridad tenga la última palabra. Mientras camina con nosotros, nos muestra su Rostro y, así, alimenta nuestra esperanza.

Con esa esperanza caminamos la Cuaresma… y toda la vida.

Buen domingo. Bendecida Cuaresma.

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