Domingo 18 de enero de 2026, 2º del tiempo ordinario: Juan 1, 29-34
“Juan Bautista vio acercarse a Jesús y dijo: «Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo… Yo lo he visto y doy testimonio de que Él es el Hijo de Dios»” (Jn 1, 29.34).

Cada vez que celebramos la Misa, mientras el sacerdote parte la santa Hostia, cantamos: “Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros… danos la paz”. La versión de la Misa Criolla de Ariel Ramírez es solemne y conmovedora. El verdadero arte expresa el misterio sin vulgarizarlo.
Se trata de un misterio enorme: solo el Hijo de Dios puede expiar el pecado del mundo, abrirnos las puertas de la comunión con Dios y, de esa manera, rehacer toda la creación. Es lo que Cristo hizo de una vez para siempre con su sacrificio por nosotros. Cada Misa lo hace presente para nosotros.
El testimonio de Juan Bautista que escuchamos este domingo nos confronta con ese misterio. Si lo acogemos por la fe y lo adoramos en silencio, nuestra vida quedará iluminada por su Verdad y Belleza. Solo necesitamos humildad y mansedumbre.
Buen domingo.
