Fiesta del Bautismo del Señor, domingo 11 de enero de 2026: Mateo 3, 13-17

«Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma… Y se oyó una voz del cielo: “Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección”» (Mt 3,16-17).
Como cada año, el tiempo de Navidad culmina con la fiesta del Bautismo del Señor. Este domingo, san Mateo nos conduce al corazón del misterio: el Padre presenta a su Hijo amado, ya dispuesto a iniciar su misión, mientras el Espíritu desciende serenamente sobre Él.
«Se abrieron los cielos», dice el evangelista. Y permanecen abiertos: el mundo de Dios ha tocado para siempre el de los hombres.
Donde está Cristo, allí el cielo queda abierto sobre la tierra. Así sucede en cada Eucaristía, en el transcurrir de la vida y, de modo particular, en los corazones que se abren a Él por la fe.
Lo sepamos o no, todos anhelamos que el cielo se abra sobre nuestra vida. La buena noticia cristiana lo afirma con sencillez y fuerza: el amor de Dios ha hecho posible lo imposible.
Buen domingo.
