Domingo 4 de enero de 2026, segundo del tiempo de Navidad: Juan 1, 1-18
“Nadie ha visto jamás a Dios; el que lo ha revelado es el Hijo único, que está en el seno del Padre” (Jn 1, 18).
Dios está siempre más allá de lo que podemos pensar, imaginar o expresar. Como bien señala San Pablo, Él «habita en una luz inaccesible» (1 Tim 6, 16). Por eso, cualquier imagen que nos hagamos de Él corre el riesgo de ser un ídolo o una proyección de nuestras propias limitaciones.
Sin embargo, el Dios «escondido» ha decidido salir al encuentro del ser humano: «Dios nos ha hablado por medio de su Hijo» (cf. Heb 1, 1-2).
En Jesús, el Verbo encarnado, el misterio de Dios se hace cercanía y rostro. No solo nos habla de Dios, sino que es Dios mismo narrándose en nuestra historia: desde la fragilidad del pesebre en Belén y el silencio cotidiano de Nazaret, hasta la entrega total en su Pascua. En Cristo, la luz inaccesible se vuelve luz del mundo.
Como en cada Misa, después de la consagración decimos sencillamente: Dios está aquí.
Buen domingo.
