Salvación

Domingo XXIº del tiempo ordinario (Lc 13, 22-30) – 24 de agosto de 2025

“Una persona le preguntó: «Señor, ¿es verdad que son pocos los que se salvan?»” (Lc 13, 23).

No sé si muchos hoy se hacen esta pregunta. Lo que sí sé es que el corazón humano sigue inquieto y sediento. Es también un corazón herido, necesitado de curación, nostálgico de vida, de verdad y de autenticidad.

“Traten de entrar por la puerta estrecha”, responde Jesús. Y añade que la sala del banquete del reino de Dios es tan espaciosa que “vendrán muchos de Oriente y de Occidente, del Norte y del Sur, a ocupar su lugar”.

La fe a la que Jesús nos invita es esa puerta estrecha que se abre a un generoso espacio de comunión. Traspuesto su umbral, ahí están la Palabra, la eucaristía y los sacramentos, la oración humilde y el perdón fraterno. Está el Padre, está Jesús y su Espíritu; y una multitud de semejantes que reconocemos como hermanos.  

Así experimentamos la salvación aquí y ahora, incluso en medio de toda la oscuridad de la historia humana.  

Siempre que hay una mano tendida, el corazón reaviva su inquietud de comunión con Dios, con los demás y con toda la creación. Y experimenta la salvación que Dios nos regala y que alcanzará su plenitud en el cielo, en la vida eterna.

Buen domingo.

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