«La Voz de San Justo», domingo 16 de enero de 2025
“Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: «¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! […] Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas! ¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!»” (Lc 6, 20.24-26).
Este domingo, el evangelio nos confronta con el corazón del mensaje de Jesús: en la historia humana, tormentosa y marcada por la injusticia, Dios es un Padre que siempre estará del lado de los que pierden: los pobres, los hambrientos, los que lloran, las víctimas del odio, de la violencia o la segregación, especialmente por su fe.
He citado por extenso los “ayes”. En labios de Jesús retoman la enseñanza de los profetas: más que una condena, expresan el dolor profundo de Dios cuando ve cómo algunos de sus hijos e hijas matan en sus corazones la compasión por el hermano que sufre.
San Lucas ilustrará de manera magistral esta enseñanza de Jesús en la parábola del rico que banquetea en medio del lujo, indiferente a la suerte del pobre Lázaro.
Leamos con atención este evangelio y dejémonos interpelar por él. Hoy Argentina vive un proceso de transformación, necesario tal vez. Lo cierto es que muchos están quedando en el camino.
Los discípulos de Jesús no podemos quedar indiferentes, excusándonos en altas razones políticas, en las encuestas o los datos del INDEC.
Cada uno mire a su alrededor, mírese a sí mismo y obre en consecuencia… y a conciencia.
Buen domingo.
