Un ciego que ve

«La Voz de San Justo», domingo 27 de octubre de 2024

“Y el ciego, arrojando su manto, se puso de pie de un salto y fue hacia Él. Jesús le preguntó: «¿Qué quieres que haga por ti?» Él le respondió: «Maestro, que yo pueda ver». Jesús le dijo: «Vete, tu fe te ha salvado». En seguida comenzó a ver y lo siguió por el camino.” (Mc 10, 50-52).

Es mucho más que una curación física. Comenzó cuando aquel ciego escuchó que Jesús pasaba. Y así brota una plegaria que se volverá más insistente cuando se la quiera acallar: “¡Jesús, Hijo de David, ten piedad de mí!” (Mc 10, 47).

Hermosa paradoja del evangelio: un ciego que ve.  Y así, el marginado se convierte en discípulo: deja su manto, se integra al grupo que camina con Jesús y lo sigue por el camino de la vida.

Más que una curación física, decíamos. Es vida rescatada de la ceguera más dolorosa: la de no saber hacia dónde caminar en la vida. Es lo más valioso que nos da Jesús. Por eso lo llamamos: nuestro Salvador.

Basta entonces con ponerse a escuchar al Cristo que pasa y, con la intrépida sencillez de aquel hombre, atreverse a orar.

Buen domingo.

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