Catequesis en línea: presbítero, diócesis, crisma-crismal, etc.

Debido a que en algún comentario en Facebook a la noticia del nuevo Consejo presbiteral de la diócesis se señaló -con acierto- que palabras como «presbitero-presbiteral», «crisma», «diócesis» y otras similares, ya no son entendidas por buena parte de las personas, se me ocurrió intentar explicarlas, hasta donde me dan mis capacidades.

A continuación, mi explicación, a la que he añadido algunos párrafos que no estaban en la explicación original. Espero que sea útil:

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El Consejo presbiteral es uno de los cuatro espacios colegiados que ayudan al obispo en el gobierno pastoral de la diócesis, a saber: Consejo presbiteral, Colegio de Consultores, Consejo de asuntos económicos y Consejo de pastoral. Los dos primeros formados solo por presbíteros 😊curas) elegidos por los mismos curas. Los dos últimos integrados principalmente por laicos.

El obispo no está solo en el gobierno pastoral, sino que tiene abiertos estos espacios de comunión y discernimiento. En algunos casos concretos, la Iglesia le ordena al obispo recibir el consejo e incluso la aprobación de alguno de esos consejos para tomar algunas decisiones. El obispo ejerce su autoridad siempre «bajo la norma del derecho», no de la arbitrariedad.

Una diócesis es una porción de la Iglesia, normalmente un territorio (la de San Francisco abarca todo el departamento San Justo y algunas localidades de Río primero y Río segundo), y que es confiada a un obispo para que vele a fin de que se anuncie el Evangelio, se celebren los sacramentos y se acreciente la fe y la vida cristiana.

La palabra obispo viene del griego “episcopos” que significa “el que vela” o también “el que supervisa”. Tiene la misma raíz que “periscopio” jajaja. Una traducción literal, pero incómoda de la palabra episcopos-obispo sería «vigilante», pero no hace justicia a la misión que los obispos estamos llamados a ejercer en nombre de Cristo, el verdadero pastor y obispo de la Iglesia.

Esta definición jurídica de la diócesis depende de una definición más teológica que solo la fe aprecia: una diócesis es una porción del pueblo de Dios, convocada por la Palabra, animada por el Espíritu y reunida por la Eucaristía, y que es confiada al un obispo con el que cooperan los presbíteros y los diáconos. En cada Iglesia diocesana está toda la Iglesia católica. En ella y desde ella se edifica la Iglesia de Cristo en la historia.

Ser obispo es una vocación y una misión recibida del Señor: ser pastores del pueblo que se nos confía, un oficio de amor que supone la entrega de nuestra vida. Por eso, llevamos un anillo en el dedo, como signo de nuestro amor esponsal por la Iglesia, de la que Cristo es el Esposo. Vale la pena recordar que, si bien el papa nombra a los obispos, los obispos no somos delegados suyos (como los párrocos son delegados del obispo), sino auténticos vicarios de Cristo para la diócesis que se nos ha confiado. Con Pedro y bajo Pedro, los obispos tenemos la misión de velar por el anuncio del Evangelio en todo el mundo.

Los decanos son sacerdotes elegidos por los curas que forman un decanato. Aquí en San Francisco hay treinta parroquias y un número más o menos similar de curas distribuidos en cuatro decanatos, según la zona geográfica. Las parroquias que están sobre la RN 158 es el Decanato San José; las que están sobre la RN 19 y algunas de la RN 17, el Decanato Inmaculada (por la Virgencita de la Villa); las que están sobre la RP 1 más Altos de Chipión (RN 17), el Decanato María Auxiliadora (por Colonia Vignaud). El cuarto Decanato es el que agrupa a las siete parroquias de la ciudad de San Francisco, sede del obispo y que le da el nombre a la diócesis.

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La palabra “crismal” viene del griego “Cristo” que, a su vez, es la traducción del hebreo “Mesías”, que quiere decir: ungido. Hace referencia a que el Mesías -para los cristianos, Jesús de Nazaret, el Cristo- es el Unido por el Espíritu de Dios, el Salvador. Siguiendo los evangelios, los cristianos confesamos que Jesús de Nazaret, no solo es el Mesías y el Salvador, sino que es el Hijo de Dios encarnado, hecho hombre: verdadero Dios y verdadero hombre. Lo adoramos como Dios hecho hombre.

De ahí viene crisma: el aceite perfumado que el obispo consagra en la Misa crismal para ser usado en los principales sacramentos: el bautismo, la confirmación y la ordenación de los sacerdotes.

Es bueno, de tanto en tanto, explicar estas cosas, porque es verdad que, con la crisis de la educación y de la catequesis, la cultura general se ha venido a pique. Además, como tengo alma de docente -profesión que ejercido durante por casi veinte años- me encanta explicar estas cosas.

Por otra parte, el obispo es el primer catequista de la diócesis, así que ilustrar el significado de estas realidades es también mi oficio.

Que Jesús resucitado haga brillar su luz en nuestros corazones, nos renueve en la esperanza y en la alegría de hacer el bien a todos. Fuerte abrazo.

+ Sergio O. Buenanueva

Obispo de San Francisco

23 de marzo de 2024

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