«La Voz de San Justo», domingo 11 de junio de 2023

“Así como yo, que he sido enviado por el Padre que tiene Vida, vivo por el Padre, de la misma manera, el que me come vivirá por mí.” (Jn 6, 57).
Este fin de semana, la fiesta del Corpus Christi coincide con la colecta anual de Caritas. Una feliz coincidencia. La Eucaristía es el sacramento del amor de Cristo, el buen samaritano.
Celebrar la Eucaristía nos desafía a vivir con “coherencia eucarística” y a dar pasos de conversión para imitar en la vida lo que celebramos en la liturgia. Podríamos decirlo de esta manera sencilla: así en la vida cotidiana como en la Eucaristía dominical. El gesto de ofrecer una suma de dinero en la colecta de Caritas participa de esta dinámica eucarística.
El problema de la pobreza en Argentina no se soluciona con una colecta. Se requiere la sinergia de varias fuerzas que generan el proceso virtuoso del desarrollo humano. Es un movimiento que normalmente sube desde abajo, desde la sociedad civil y los mismos pobres. Supone activar el mayor capital de una sociedad: las personas y sus talentos. Y la acción inteligente del estado. Su función no es ahogar los impulsos de la sociedad, sino encauzarlos hacia el bien común.
Caritas no solo reparte ropa. Alienta diversos proyectos de promoción humana. Porque cada uno debe hacerse protagonista de su propio desarrollo personal. Participando de la colecta nos tendemos la mano unos a otros. Como dice el lema de este año: se trata de “mirarnos, encontrarnos y ayudarnos”. Es más que una colecta.
“Señor Jesús: en la Eucaristía, nos das a comer tu Cuerpo y a beber tu Sangre. Así, tu vida y la misión que recibiste del Padre se transforman en nuestra vida y en nuestra misión. Danos siempre de este Pan. Amén”.