De dos en dos

“La Voz de San Justo”, domingo 11 de julio de 2021

“Entonces llamó a los Doce y los envió de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Y les ordenó que no llevaran para el camino más que un bastón; ni pan, ni alforja, ni dinero; que fueran calzados con sandalias y que no tuvieran dos túnicas.” (Mc 6, 7-9).

Me comentaba un párroco al concluir una misión con gente de su parroquia: “Al principio había temor: «¿nosotros salir a misionar?». Ante la convocatoria que hicimos, muchos no se animaban. Al final, todos han vuelto radiantes. La misión transforma”.

Necesitamos que Jesús nos siga animando a la misión: de dos en dos, con un solo bastón y con calzado ligero. Pues de lo que se trata es de caminar, de dejarse llevar, de confiar en la fuerza de la Palabra que nos ha sido confiada y, sobre todo, en la potencia de Aquel que nos envía. La misión se pone en marcha en la plegaria humilde y confiada: “Aquí estoy, Señor, envíame”.

Es una paradoja: la pandemia nos obligó a quedarnos en casa; sin embargo, las comunidades cristianas, aun en medio de las restricciones, han experimentado como pocas veces el imperativo de salir, de escuchar, de buscar, de tender la mano. Cosas del Espíritu…

La misión siempre comienza en la oración. Esta plegaria nos puede ayudar: “Señor Jesús, misionero del Padre: con algo de temor en el corazón, pero con más amor y confianza, te digo: ¡Aquí estoy, envíame! ¡Hay tanta sed de Dios, de esperanza y de vida en el mundo! Que tu compasión nos contagie a todos para que, también conmovidos, salgamos a llevar tu Evangelio a todos. Amén.”