Oír hablar de Jesús

Domingo 27 de junio de 2021

“Como había oído hablar de Jesús, se le acercó por detrás, entre la multitud, y tocó su manto, porque pensaba: «Con sólo tocar su manto quedaré curada».” (Mc 8, 27-28).

No sabemos su nombre. Solo que es una mujer de pueblo. Y que soportaba una enfermedad crónica que los médicos, lejos de curar, habían empeorado. Pero “había oído hablar de Jesús”. Lo demás es conocido.

En su vida, por caminos tal vez ocasionales, pero, sin duda, providenciales, ella escuchó hablar de Jesús. Un anuncio que la puso en camino de salvación. Y eso es precisamente el Evangelio: la buena noticia (en realidad, la mejor) de que, a pesar de todo. Hay esperanza para la vida. Y todo concentrado en un nombre, en una persona: Jesús. El Evangelio es Jesús, el Cristo, el Hijo de Dios.

La misión de la Iglesia -de cada bautizado- es sólo esto: hablar de Jesús, contar a Jesús y, de esta manera, hacer posible el encuentro con él que es el único Salvador del hombre. Cuando llega el momento, también con las palabras. Lo demás queda por cuenta del Espíritu que es la fuerza que lo habita, la que humaniza y sana.

¿Y si dirigimos nuestra plegaria a esta mujer? No sabemos su nombre, pero la sentimos tan cercana a nosotros. Tal vez, podamos orar así: “No sabemos tu nombre, pero sabemos de tu fe intrépida y de tu confianza. Fueron tan grandes que conquistaron el corazón de Jesús. Tú que tocaste el manto de Jesús con la confianza de los pobres, anímanos a ser tan valientes y osados como tú. No sabemos tu nombre, pero sabemos de tu fe y, por eso, te sentimos hermana nuestra. Amén.”